Indemnización por daños morales a causa del ruido

Una sentencia del Tribunal Supremo del pasado 6 de octubre, refrendaba la correspondiente y previa en la Sala de lo Penal de la Audiencia Provincial de Cuenca que condenaba por un delito contra el medio ambiente, bajo la figura de contaminación acústica a una mujer que arrendó un pub. Contra ella se querellaron varios vecinos indicando que la mujer estaba poniendo la música a un volumen que superaba el límite máximo legal de decibelios.

El Supremo fallaba así a favor de la indemnización por daños morales hacia las víctimas del mismo.

Según la sentencia, el Derecho a la indemBar de copasnización se reconoce por tratarse de un delito contra el medio ambiente. Es más, en este caso no habría que constatar ni tan siquiera daños físicos. Basta únicamente con la posibilidad de producirlos potencialmente:

“El delito se consuma con la infracción de las normas protectoras del medio ambiente con afectación potencial del mismo, surgiendo la cualificación si el riesgo de grave perjuicio pudiera repercutir en la salud de las personas, como es el caso”.

Los afectados alegaban padecer trastornos como hipertensión arterial, cansancio, trastornos ansiosos depresivos, hipoacusia neurosensorial bilateral, arritmia cardíaca, etc. que si bien no pudieron ser suficientemente acreditados, sí resultaron sin precedente en el historial médico de los querellantes. Esto destruye la posibilidad de juzgarlos anteriores y relacionados con otras causas distintas al ruido. Por otro lado, se admite como veraz desde un criterio médico (pericial) y por tanto legal, que la exposición prolongada a altos ruidos puede ocasionar precisamente estos trastornos de los que se quejaban. Tal vez casual pero seguramente muy bien asesorados en la construcción de la denuncia.

 3.(…) Ante el propósito inequívoco de la recurrente de negar cualquier relación de causalidad entre el nivel de ruido soportado por los querellantes y los problemas físicos detectados, lo único que se acredita para justificar la indemnización por daños morales es que la exposición prolongada a un alto nivel acústico produce en las personas patologías idénticas o similares a las padecidas por los afectados, según los hechos probados (hipertensión arterial, cansancio, trastornos ansiosos depresivos, hipoacusia neurosensorial bilateral, arritmia cardíaca, etc.).

En este caso concreto, solo se solicitó responsabilidad penal contra la persona que alquilaba el local y no contra el propietario, quien había preparado el local con todas las medidas legalmente previstas.